Empezaré con la definición que Wikipedia ha dado a este tipo de pizarras.
La Pizarra Interactiva, también denominada Pizarra Digital Interactiva (PDi) consiste en un ordenador conectado a un videoproyector, que muestra la señal de dicho ordenador sobre una superficie lisa y rígida, sensible al tacto o no, desde la que se puede controlar el ordenador, hacer anotaciones manuscritas sobre cualquier imagen proyectada, así como guardarlas, imprimirlas, enviarlas por correo electrónico y exportarlas a diversos formatos. La principal función de la pizarra es, pues, controlar el ordenador mediante esta superficie con un bolígrafo, el dedo -en algunos casos- u otro dispositivo como si de un ratón se tratara. Es lo que nos da interactividad con la imagen y lo que lo diferencia de una pizarra digital normal (ordenador + proyector).
Tenemos infinidad de posibilidades en su uso. Podemos, desde darle un uso tradicional, hasta convertirla en el instrumento a través del cual compartir conceptos de luz y color.
Es una muy buena forma de convertir una clase en algo ameno, rápido o fresco. Es relativamente sencilla de usar y nos permite interactuar.
Me resulta muy interesante la posibilidad que ofrecen de intervención en los contenidos planteados por el profesor, o el hecho de poder grabar la acción llevada a cabo sobre ellas. Hay muchas herramientas que tengo aun por descubrir.
Pero también tiene inconvenientes. No a todos los profesores les es cómodo usarlas, en algunos casos la dificultad en su manejo, el software, su colocación en la pared, o la dependencia de un ordenador, son suficientes motivos para que en las aulas estas pizarras sigan apagadas.
Con respecto a su uso podemos encontrar montones de tutoriales en internet, aquí dejo uno que me parece bastante completo.
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